¡Hola cibermundo!

Publicado: 19 de mayo de 2012 en Teorías de la Comunicación III

“Acerca de la revolución de los transportes a la revolución de las transmisiones de Paul Virilio.”

Entrevista con Philippe Petit

     ¿Cuál es el mal que nos traerá el progreso tecnológico?; ¿Cuál es el poder de la velocidad?; ¿Qué significa la expresión “percepción del mundo”?; éstas son algunas preguntas a las cuales nos da respuesta el teórico francés Paul Virilio, en su entrevista con el filósofo y periodista Philippe Petit, acerca de los efectos culturales de la aceleración del tiempo mundial y la democracia virtual.

Según Paul Virilio, la técnica y el progreso, traen consigo peligros y males; este progreso no es más que un condicionamiento cibernético, una amenaza. Las tecnologías condicionan las relaciones y las formas o medios de información mundial.

Las redes informacionales que unen a todas las sociedades del mundo podrían acarrear grandes consecuencias político-culturales para la humanidad. Actualmente vivimos en un mundo real condicional por aquel mundo virtual en expansión. Antes existía un tiempo en relación al lugar; es decir, un tiempo local en cada extensión de territorio; ahora nos enfrentamos a un tiempo único; la interactividad y la interacción virtual pone en contacto instantáneo  al mundo y se convierte en un tiempo mundial, un instante universal.

La velocidad, como afirma Virilio, es una amenaza tiránica que no se puede separa de la riqueza, y la riqueza no se puede separar al poder. Así podemos afirmar que, la velocidad es el poder inmenso de cambiar los diferentes momentos en un tiempo único.

     “Quien dice poder, dice, ante todo, poder democrático…, el poder es siempre el poder de controlar un territorio mediante mensajeros, medios de transporte  y de transmisión.( Paul Virilio, 1997)”

Nos encontramos en una sociedad mundial que se desarrolla en torno a la velocidad; esta velocidad controla cada vez más las redes de información social, y al mismo tiempo genera riqueza y dominación. En el pasado se hablaba de velocidades relativas, aquellas que referidas a los medios de transportes, al pasar del tiempo se pone en práctica la velocidad absoluta, aquella de las ondas electromagnéticas, del tiempo real  y el movimiento absoluto.

El movimiento absoluto refiere a la velocidad absoluta, que es también el poder absoluto; como lo comenta Virilio, éste poder es sinónimo de control absoluto, o sea, un poder casi divino. Si este poder nos lleva a pensar a la ubicuidad, la instantaneidad, la inmediatez, la visión total y el poder total, entonces,  no estamos de frente a la democracia, sino a un sistema total de dominación virtual.

A través de la historia, la sociedad ha pasado por etapas que la han modificado; la revolución de los transportes modificó la percepción de espacio-tiempo; gracias a la velocidad industrial, pasa a través de la geopolítica y la cronopolítica; la cual Virgilio la define cuando se produce una pérdida de afecto por el terreno o territorio.

    “El mito saintsimoníano… autores que ven en la informática un medio para el desarrollo del intercambio y la comunicación entre los ciudadanos. (Virilio, 1997)” 

         En nuestro mundo actual, la información recorre el mundo a una velocidad infinita; mucha de esa información está gestionada por la publicidad y la propaganda; los expertos comunicólogos saben la influencia y persuasión, es decir, el control que ésta puede ejercer en los ciudadanos.

La publicidad es una ventana a un mundo que parece ser el nuestro, el mundo real, sin embargo no lo es; es sólo un reflejo del mundo actual y cada consumidor de  publicidad tiene la “opción” de escoger el mundo que desea vivir. Escogemos entre las opciones que nos dan los medios de información.

La máquina de visión de la cual nos habla Virilio, es aquella que proporciona qué ver. La velocidad cambia la visión y percepción del mundo. Una imagen fija o varias imágenes, fotografías en movimiento o multimedia, no son la visión del mundo real, sino su desaparición. “Las cosas existirán más cuanto más desaparezcan. (Virilio)” ; poder ser que nos estamos dirigiendo a la desaparición del mundo, cambiando su estética y su percepción.

El arte se resiste a desaparecer en medio de la velocidad controladora y absoluta; una forma de persistencia a favor de las propias emociones; divergiendo con la velocidad de información que las ocupa y las manipula. Esto último es el peligro que acecha a la sociedad, mensajes pre digeridos y ocultos que atacan y abusan de la libertad.

El ser humano vive dentro el fenómeno de colaboración y resistencia. Los estudiosos de la comunicación deben ser críticos, para que persista el mundo real y su progreso, para que no se pierda la libertad de frente a las nuevas tecnologías; la tecno-ciencia.

Las amenazas entre sociedades del mundo, se basan en un complejo militar-industrial y científico, peligroso para la democracia; así lo afirmó el especialista en logística Eisenhower en 1961. En la actualidad se lleva a cabo una militarización de la información, guerra de conocimiento e inteligencia

Podemos añadir una pregunta: ¿Es capaz el ser humano de soportar y defender su libertad en medio de esta guerra de información?

Johanna Santos

Bibliografía

– VIRILIO, Paul. “De la revolución de los transportes a la revolución de las transmisiones” en, El cibermundo, la política de lo peor. Madrid Cátedra 1997. Págs. 13-40.

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Paul Virilio (1932-)

PERFIL BIOGRÁFICO Y ACADÉMICO

Nació en París, en 1932, de padre italiano, refugiado comunista en Francia. La guerra mundial le hizo especialmente sensible ante la destrucción y la muerte, circunstacia que influirá en su obra, en la ‘estética de la desaparición’. Estudió arquitectura en París, de cuya Escuela de Arquitectura llegaría a ser su máximo responsable durante tres décadas (1968-1998). En 1963 funda con Claude Parent la revista de la modernidad arquitectónica y urbanística Architecture Principe. Desde 1973, es director de la colección Espacio Crítico, de Editions Galilée. Gran premio nacional Crítica de la Arquitectura en 1987. En 1990, es nombrado coordinador de los programas del Collège International de Philosophie, bajo la dirección de Jacques Derrida. Ha trabajado en numerosas exposiciones de arte contemporáneo en la Fundación Cartier. En 2000 se inauguró en Japón el Museo de las Catástrofes, realizado bajo su dirección y proyecto.
Entre sus libros: Bunker archéologie, Centre de Création Industrielle, París, 1975; L’insécurité du territoire, Stock, Paris, 1976; Vitesse et politique, Galilée, Paris, 1977; Défense populaire et luttes écologiques, Galilée, París, 1978; Esthétique de la disparition, Éditions Balland, París, 1980; Guerre et cinéma, Éditions de l’Étoile, París, 1984; Logistique de la perception, Cahiers du Cinéma, París, 1984; L’espace critique, Christian Bourgeois, París, 1984; L’horizon négatif, Galilée, París, 1985; L’inertie polaire, Christian Bourgeois, Paris, 1990; La machine de vision, Éditions Galilée, París, 1992; L’art du moteur, Éditions Galilée, París, 1993; La vitesse de libération, Galilée, París, 1995. Cybermonde (conversaciones con Philippe Petit), Textuel, París, 1996; Un paysage d’événements, Éditions Galilée, París, 1996; La bombe informatique, Éditions Galilée, París, 1998; Ce qui arrive, Éditions Galilée, París, 2002; Discours sur l’horreur de l’art, entrevista con Enrico Baj, Atelier de création libertaire, París, 2003; L’Art à perte de vue, Galilée, París, 2005; L’Université du Désastre, Galilée, París, 2007; Le Futurisme de l’instant, Galilée, París, 2009; Le Grand Accélérateur, Galilée, París, 2010.
Entre las traducciones de su obra en lenguas española: Estética de la desaparición, Anagrama, Barcelona, 1988; La máquina de visión, Cátedra, Madrid, 1989; El arte del motor, Manantial, Buenos Aires, 1993; La velocidad de la liberación, Manantial, Buenos Aires, 1995; El arte del motor. Aceleración y realidad virtual, Manantial, Buenos Aires. 1996; Un paisaje de acontecimientos, Paidos, Buenos Aires, 1997; El cibermundo, la política de lo peor, Cátedra, Madrid, 1997; La inercia polar, Trama, Madrid, 1999; La bomba informática, Cátedra, Madrid, 1999; La inseguridad del territorio, La Marca, Buenos Aires, 2000; El procedimiento silencio, Paidós, Buenos Aires, 2001; Amanecer crepuscular, FCE, Madrid, 2003; Lo que viene, Arena Libros, Madrid, 2005; Ciudad pánico: el afuera comienza aquí, Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2007; Discurso sobre el horror en el arte, Casimiro Libros, Madrid, 2010.
En lengua portuguesa: Guerra e Cinema, Scritta, São Paulo, 1992; O espaço crítico, Editora 34, Rio de Janeiro, 1993; A máquina de visão, José Olimpio, Rio de Janeiro, 1994; A arte do motor, Estação Liberdade, São Paulo, 1995; Velocidade e Política, Estação Liberdade, São Paulo, 1997; A Bomba Informática, Estação Liberdade, São Paulo, 1999; Estratégia da decepção, Estação Liberdade, São Paulo, 2000; Cibermundo, a política do pior, Teorema, Lisboa, 2000.

PENSAMIENTO Y EXPRESIÓN CIENTÍFICA

Arquitecto, urbanista, filósofo, su pensamiento describe una visión integral de lo urbano y de la urbanística dentro de un sistema tecnológico avanzado, donde la velocidad (el tiempo), la información y las redes juegan un papel determinante. La civilización actual se diferencia por un rasgo: la velocidad, que entraña incertidumbre, riesgo… accidente. Las catástrofes no son nuevas, pero hay una vértigo cultural nacido de la aceleración del ritmo de la historia. El mundo de los medios de comunicación y el desarrollo de la cibernética aparecen de forma continua en su obra. Describe los problemas de una sociedad de la información donde el ciudadano se ve sometido a procesos de simulación de abundancia que esconden la realidad de la desinformación. 
Desde una visión determinista del desarrollo tecnológico, la crítica de Virilio entiende que las nuevas técnicas secuestran, seducen, simulan la realidad, ‘hacen desaparecer la realidad’.
Para Virilio, la primera de las seducciones de la tecnología es la velocidad, la capacidad de romper lo previsible, como instrumento de control y dominación, pero también de riesgo, de precipitación hacia un ‘nuevo desorden mundial’, porque ‘parar significa morir’. El vértigo de la aceleración hace que la información conocida no coincida con la realidad sobrevenida, porque la realidad va más rápida que la información. Por ello, controlar la tecnología, la velocidad del cambio, es controlar la sociedad, el espacio y la información [v. “Velocidad e información”].
Las guerras por el control han conocido el desarrollo de la bomba atómica, la bomba genética y, más tarde, según el pensador francés, la ‘bomba infromática’, que, desde una visión pesimista, enuncia como el anticipo de la nueva Babel, en un mundo atemorizado por el narcotráfico informatizado, el terrorismo, las armas ‘inteligentes’.
La crítica ácida de Virilio, que contrastó con radicalidad durante los años de literatura tecnocéntrica complaciente, ha cobrado actualidad tras el 11 de septiembre de 2001 y de las guerras preventivas. En su libro Estrategia de la decepción habla de los ‘ataques automáticos’ dirigidos por los Estados Unidos contra los ‘Estados delincuentes’, basados en la ilusión tecnológica desarrollada por Washington tras la caída del muro de Berlín.
Virilio retoma a Wiener en los fundamentos de la cibernética para descubrir en el desarrollo de la tecnología las claves de un nuevo totalitarismo. Si la cibernética es la gestión la red de lo humano en su dimensión individual y social, la aceleración tecnológica, la velocidad de la técnica se convierte en poder y la velocidad de la cibernética en ‘tiempo real’ se hace poder absoluto. La globalización -la ‘mundialización del tiempo y la velocidad’- es, por consiguiente, el acotamiento espacial del control a través del dominio tecnológico. Al tiempo, esa velocidad se desprende de los referentes históricos, los aleja y oculta, por lo que la historia se transforma en mera estadística.
Relevantes son sus reflexiones sobre el mundo de la imagen, ya que aúna y superpone en el imaginario individual y social los distintos planos de visualización. Para Virilio no hay imágenes autónomas. La imagen mental, la imagen virtual de la consciencia, no se puede separar de la imagen ocular de los ojos, ni se puede tampoco separar de la imagen corregida ópticamente. Enuncia un conjunto indivisible: imágenes mentales, biológico-oculares, físico-ópticas, gráficas o pictóricas, fotográficas, cinematográficas, videográficas, holográficas e infográficas. Forman una sola y misma imagen, como ‘enorme nebuloso filosófica’, como una extensión bio-tecnológica de percepción-interpretación, que supone una mutación en el régimen de interacción individual y social. Las imágenes electrónicas, dinámicas y modelables por su definición numérica, crean un nuevo estatuto, una nueva cultura en el conjunto de las relaciones sociales y políticas. Pero sobre todas las imágenes se impone el flujo dirigido de las imágenes virtuales, recreadas por el culto a la cirugía estética de lo digital, con representaciones publicitarias idealizadas que ocultan las miserias de la realidad.

Fuente: http://www.infoamerica.org/teoria/virilio1.htm